un grito como de desierto perforado, como pliegues descubiertos
más a la izquierda la cúpula vencida del recuerdo
el vicio mental
un grito como de desierto perforado, como pliegues descubiertos
más a la izquierda la cúpula vencida del recuerdo
las hordas, cansadas del periplo del amanecer descansan bajo el diluvio que desviste la piel sangrada todo es una dulce tragedia una certeza y por qué no besar la herida el sueño
quien camina descalzo por las veredas de plata está listo para sonreír ante la madrugada de sus pensamientos, así en su corazón la turbación de la multitud se desangra al ser desatendida en pos de un crimen enteramente más fugaz y más violento, un crimen interior que descarga su veneno en las arterias lindantes a lo consciente depurado de sobresaltos ígneos, un crimen que apabulla los nombres de la realidad y acomete contra la desnudez virgen de toda angustia que someta sus miembros a escupir la verdad chorreada como un cristal
la virgen soledad, que se hace imposible dirimir la distancia entre la mirada-cumbre de las horas y la otra mirada, la que sólo escucha
nada es nada, sin embargo las palabras manchan el silencio, la nada virginal es penetrada por el acero de la pluma que punza sus entrañas para hacerle vomitar el verbo que resuena en la inmensidad y todo se mancha todo, la tinta mente noche insomnio proliferación de templos paganos repletos de sangre, la sangre del poeta y la ciudad arde, y el cielo se resuelve en lluvia, y tu pluma araña el corazón de la vida y reverbera la melodía la horda las palabras oh las palabras, y quién sabrá escuchar entre la nada, y sentirse tentado de escribirle a los signos de la noche, a los desnudos rumiantes de la sed y verse colmado de oscuridad, para qué, para quién, dónde mirar, dónde descubrir los perfumes de la piel, y temblar llorar asesinar a la mansedumbre gritar todo con los ojos de un ciego, porque las ramas se agitan, hay que pararse en el medio de la tormenta y abrazar al viento correr vaciar el cargador correr chorrear la tinta la sangre, voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo y caerá el cielo, correr, así entre las hojas como un cazador olvidado sin nombre la pluma llenando el vacío la historia el olvido sin nombre, palabras agujas vertientes del sueño